
En estos días que varias familias a las que conocemos están en Vietnam buscando a sus hijas, vuelvo a vivir aquellos momentos de una forma tan intensa, tan cercana, que lo siento en la piel.
En dos meses te has convertido en el centro de mi vida, no podría vivir sin ti y a veces pienso que siempre has estado conmigo, desde que llegamos contigo a casa el tiempo ha pasado volando y veo tan lejano cuando fuimos a buscarte y a la vez tan cerca, no se es una sensación rara. Eres tan bonita, tan pequeña, tan frágil, cuando te ríes pareces un angel, se te ve tan feliz mi niña, con esa sonrisilla traviesa y esa forma de llamar mi atención, verte dormir, transmites tanta paz y cuando lloras algunas noche por culpa de esos miedos que no te dejan descansar tranquila, son espinas que se me clavan en el corazón, el no saber que es lo que te desvela y ver que solo mis abrazos te consuelan, que te me agarras dormidita con todas tus fuerzas, duele, ojalá pudiese yo enfrentarme a ellos, sentir ese miedo para que tu descansases, aunque se que no es posible y que poco a poco, van desapareciendo.
Mañana hará dos meses que nos convertimos en una familia de tres papá, tu y yo y quiero que sepas hija mía de mi vida, que te quiero con toda mi alma.